martes, 7 de abril de 2015

Aportes de las TIC´s en el proceso educativo

Aportes de las TIC´s en el proceso educativo




En el ámbito educativo, las TIC son herramientas computacionales e informáticas que procesan, sintetizan, recuperan y presentan información representada en diferentes formatos, por lo cual deben considerarse medios y no fines. Como instrumentos, se deberían emplear para la construcción de conocimiento y la facilitación del aprendizaje.

La “sociedad de la información” en general y las nuevas tecnologías en particular inciden de manera significativa en todos los estamentos del mundo educativo. Las nuevas generaciones asimilan de manera natural esta cultura tecnológica, mientras que para personas de mayor edad ha comportado importantes esfuerzos de formación, de adaptación y de modificar la manera de realizar cosas que ahora “se hacen de otra forma” o que simplemente se tiene la creencia de que ya no sirven. Para los jóvenes, las novedades tecnológicas son percibidas como normales, mientras que existe un buen número de personas de generaciones anteriores rayanas en el analfabetismo digital.

Las TIC van detrás de los siguientes propósitos:
  • Mejorar la calidad de maestros y profesores;
  • Mejorar los procesos de aprendizaje proporcionando materiales didácticos más interactivos;
  • Mejorar la gestión y la administración de las instituciones educativas;
  • Mejorar las habilidades de aprendizaje de los jóvenes;
  • Desarrollar una masa crítica de trabajadores expertos;
  • Proveer acceso a las TIC en las escuelas.
Uno de los objetivos centrales en el proceso de enseñanza-aprendizaje es establecer una relación entre los objetos, eventos y fenómenos del mundo real y las teorías y modelos que permiten su interpretación al estudiante (Martinand, 1992; Beaufils, 2000). Constituye el espacio intermediario, que puede facilitar la puesta en relación de la realidad con representaciones más formales (Barberá y Sanjosé, 1990), es decir, entre lo concreto y lo abstracto (Valente, y Neto, 1992).


Las tecnologías de la información y comunicación (TIC) están teniendo un onsiderable arraigo en situaciones educativas. Su empleo en el mundo de la Educación ha propiciado algunos cambios cualitativos en la misma, especialmente en lo que afecta a la ilustración de contenidos a través de material audiovisual. Por ejemplo, la posibilidad de visualizar – y repetir – una intervención quirúrgica con el nivel de detalle que se quiera, supera ampliamente las posibilidades de aprendizaje de aspectos como el punto de incisión o los pormenores anatómicos, que una intervención en directo ofrecería (en la cual los gestos del cirujano se ejecutan una sola vez y no siempre de manera explícita). Otro ámbito de elevado impacto lo constituyen las simulaciones por ordenador, las cuales permiten reproducir situaciones reales evitando costes y, en ocasiones, peligros asociados a las mismas; y, de nuevo, con amplias facilidades de repetición y modificación de parámetros. Asimismo estos programas permiten simular secuencias y fenómenos físicos, químicos o sociales, en formatos 3D... de manera que los estudiantes puedan experimentar con ellos y así comprenderlos mejor. La simulación, pues, es un instrumento que permite la manipulación de modelos, lo cual facilita la adquisición de conocimientos conceptuales y procedimentales (Andaloro et al., 1991).


El uso de las TIC en la educación presenta otras ventajas como:

- Aprovechamiento de recursos. Con la tecnología se pueden estudiar fenómenos sin necesidad reproducirlos en el aula ni acudir a su entorno natural. Muchas veces con la proyección de un vídeo o con una buena simulación por ordenador, es posible consolidar un razonable aprendizaje. Por otro lado, la circulación de información en papel se está reduciendo, siendo reemplazada por el soporte digital. En estos momentos, una enciclopedia, libros e informes pueden ser almacenados en un CD o Pen drive y pueden ser transferidos vía web a cualquier lugar donde la tecnología lo permita.

- Contactos entre personas. Con las tecnologías se facilita el contacto y la comunicación entre alumnos.

- Interés, motivación. Los alumnos acostumbran a asociar las tecnologías de la información con actividades agradables (de carácter lúdico) lo que activa estados emocionales positivos ante la mera presencia del aparataje tecnológico. Dichos estados emocionales surten un efecto motivacional que permite sostener la actividad durante más tiempo que ante medios didácticos convencionales (Cárcamo, 2008).

- Aprendizaje autónomo. Con programas informáticos adecuadamente diseñados, capaces de proveer de “feed-back” a las respuestas y a las acciones de los usuarios, los estudiantes pueden conocer sus errores justo en el momento que se producen y normalmente el programa les ofrece la posibilidad de ensayar nuevas respuestas. Con ello, se propicia un entorno amigable para la práctica y mejora de destrezas, a diferencia de las tediosas tareas escolares tradicionales. Este procedimiento de aprendizaje ya existía en papel u otros soportes low-tech, aunque la versatilidad y comodidad de los soportes informáticos permiten optimizar sus bondades.

- Fácil acceso a información de todo tipo. Tanto Internet como los materiales en otros soportes digitales ponen a disposición de alumnos y profesores un enorme volumen de información (textual y audiovisual) que puede ser utilizada en la facilitación del aprendizaje. A pesar de ello, una cosa es el acceso fácil a la información y otra muy distinta la calidad de dicha información.


A pesar de las interesantes propiedades citadas, estas tecnologías han sido adoptadas en el contexto educativo, al menos en parte, por motivos de validez aparente. Esto es: se tiende a considerar que cualquier tipo de aprendizaje en el que se ha utilizado tecnología es más eficiente. En cambio, son numerosas las situaciones en las que el uso de la tecnología presenta una serie de desventajas:

- Distracciones. El empleo que los estudiantes hacen de las TIC no siempre está enfocado al aprendizaje, desplazándose hacia actividades lúdicas desvinculadas del objeto de aprendizaje programado. Dichas actividades alternativas ocupan una parte considerable del tiempo supuestamente dedicado a contactar y elaborar los materiales académicos.

- Información no fiable. En Internet hay mucha información que no es fiable: parcial, obsoleta o equivocada. Es en este sentido que la facilidad de acceso no garantiza la calidad del material accedido, de la misma manera que no son fáciles de establecer criterios objetivos de validación de los materiales (¿Wikipedia? ¿Orden de aparición en Google? ¿Organismos oficiales?) Ciertamente, esta misma situación se producía con los materiales escolares tradicionales (libros, manuales, artículos) aunque su menor cantidad permitía cierta comparación entre los recursos disponibles. Por otro lado, la facilidad de tránsito y redireccionamiento entre sitios web propicia el desvío de la búsqueda en direcciones ajenas a la intención inicial, cosa que es más difícil que se produzca con materiales convencionales, ya que requieren una mayor voluntariedad por parte de la persona que los emplea.

- Aprendizajes incompletos y superficiales. La libre interacción de los alumnos con estos materiales, no siempre de calidad y con frecuencia descontextualizados, puede proporcionar aprendizajes incompletos con visiones de la realidad simplistas y poco profundas. Conseguir mucha información en poco tiempo puede comportar que los alumnos se resistan a emplear el tiempo necesario para consolidar los aprendizajes, y confundan el conocimiento con la acumulación de información. Es más, aproximaciones como las de las enciclopedias on-line, o la misma redundancia – por la vía del copiar y pegar – propician la sensación de completitud de la información obtenida y la mera replicación de dicha información sin filtrarla ni elaborarla. Todo ello, paradójicamente, combina el manejo de más información pero de menos conocimiento.

Integrantes:
Saile Almado C.I. 24.660.180
Pastor García C.I. 25.096.108
Román Riera C.I. 22.602.573
José Rodríguez C.I. 23.833.212

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